lunes, 25 de marzo de 2019


Vivimos en tiempos agitados, donde prima el exceso de información, la agresividad y desconfianza, tenemos pocos momentos para alzar la cabeza al cielo y preguntarnos ¿Hacia donde nos dirigimos?.


Me gustaría testimoniar un proceso que viví hace dos años, comencé a hacer algo por aquellas cosas que siempre defendía o que rondaban en mi mente y me causaban curiosidad, dediqué menos horas a dormir para soñar despierta y proyectar lo que quería para mi vida, y no hablo de términos específicamente laborales, sino de cómo quería que me viera mi hijo cuando creciera y que quería yo para ser feliz.

Empecé a escribir, siempre tuve habilidades para conversar y dialogar, pero es diferente escribir, requieres de un orden y específicamente diferente. Comencé a plasmar mis inquietudes en ideas y comunicaciones. En mis tiempos de laborar y en las noches luego de acostar a mi hijo. Y contrariamente a lo que pudiera pensarse por la falta de tiempo, comencé a tener mas energía, mas alegría, y las ideas comenzaron a ser mas claras pero a la vez ,as complejas de escribir, porque vas descubriendo cosas  nuevas, experiencias tuyas y de otros que marcan tu vida, llegan mas dudas y es exquisito sentir que siempre hay mas.

En fin, cuando comencé a desarrollar las inquietudes que tenia en la mente, nació una nueva imagen de mi, una identidad mas clara y explorada, mas atenta, encontrándole sentido a lo que hacia cada día, soñando, anhelando, creyendo en que todo cambio debe partir por la actitud de uno para proyectarla al resto. No quiero parecer pretenciosa con mis palabras, lo que intento decir, es que desear, soñar, nos hace felices, construir un camino hacia donde podemos crecer y es en ese camino hacia donde uno va encontrando mas razones para vivir. Sin duda habrá frustración, no todo lo que uno quiere se da inmediato, pero esa búsqueda ayuda a comprender que queremos y que no queremos para nosotros.

Algunas vez nos hemos preguntado ¿Qué nos mueve en la vida? ¿Qué cosas son las que nos hacen felices? ¿Tenemos tiempo para soñar sin limites? ¿Estamos haciendo un esfuerzo por conseguirlo, por construir, apoyarnos y amarnos?. Mientras mas nos conocemos, mejor podemos comprender la realidad de otros.

Cada gesto mueve rutinas, una reflexión al día, una hora menos de sueño para pensar y concretar lo que quieres, una acción diaria, una palabra que digas y que pueda ayudar a otro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario